“Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.” Lucas 14. 1 – 7 y 14
22 de septiembre de 2010
Rev. Héctor Fernández
Coordinador IED Esteban.
San Salvador, El Salvador, Centro América.
Este al igual que otros textos se predican y se difunden hacia afuera de los templos cristianos y muy poco hacia dentro de ellos.
Hace algunas semanas asistía a una celebración por mártires en cierto lugar del país, en la “homilía” lo que menos escuche fueron palabras para los amigos/as, familiares de las víctimas, palabras de esperanza, palabra de Buena Noticia, actitud que uno espera, a la manera de proceder de un pastor al estilo de Mons. Romero, pero,…eso sí, el orador, porque no lo sentí como predicador o pastor, se dio espacio suficiente hasta demasiado, creo yo, para externar un largo discurso de auto-enaltecimiento, además de la insistencia en todo lo negativo que hace el actual poder ejecutivo y el partido más poderoso, hasta hoy, en la izquierda del país. Aquella situación me motivo muchas preocupaciones, preguntas y reflexiones. Y me recordé de estas palabras de Jesús citadas por Lucas en su evangelio: “Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido."
Creo que es más que importante, necesario y urgente, en nuestro tiempo, retomar, fortalecer y actualizar la espiritualidad liberadora,…que se viva en realidad, una actitud de humildad. Este pueblo necesita de pastores, pastoras, políticos tenemos en demasía.
Es una realidad dolorosa, pero al fin una realidad: Los cultos a las personalidades religiosas no están únicamente en las esferas jerárquicas eclesiales, son una tentación de cada día, aun en la “lucha” o el trabajo con el pueblo. De allí que esta frase tan radical de Jesús, expresada en ambientes religiosos de su tiempo, sean tan aplicables a nuestros tiempos. Fortaleciendo la espiritualidad cristiana liberadora descubrimos que es de gran importancia no dejarse llevar por adulaciones o auto adulaciones. En esto nos ayuda Pablo: “Hoy seguimos siendo vasos de barro, pues Dios quién dijo que de las tinieblas resplandecerá la luz, es el que ha resplandecido en nuestros corazones para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la extraordinaria grandeza del poder sea de Dios y no de nosotros.” 2 Corintios 4:6-7
Los cultos a la personalidad no son nuevas en la historia mundial, y tampoco en nuestro país, estamos consientes que aún en los sectores progresistas han estado y están presentes, probablemente, o será porque continuamos en los “márgenes eclesiales” percibimos en nuestro tiempo, que los sectores en los cuales esto es más evidente y por supuesto chocante y preocupante, es en algunos “sectores eclesiales”. Por ello y por qué este pueblo necesita de pastores y pastoras, me permito recordar unas palabras de la llamada "madre del pueblo chino”, la señora Deng Yingchao (1904-1992), esposa del primer ministro Zhou Enlai.
“La contribución de un revolucionario debe ser ilimitada.
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Deben ser modestos y humildes. Hagan bien su trabajo, sin impaciencia ni superioridad.
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El deber de oponerse a los privilegios debe ser acometido por nuestros directivos. Para que eso suceda, es necesario tener espíritu revolucionario.
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El pueblo es el protagonista; el pueblo es el maestro. Jamás tengamos hacia el pueblo el menor sentimiento de soberbia.
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El punto de partida de nuestra contienda es relacionarnos con el pueblo, basarnos en el pueblo, unirnos con todo aquel con quien sea posible unirnos.”
Que dios nos ayude para ser pastores, pastoras con voz y actitud pastoral, que nos demos tiempo al análisis de la realidad para que actuemos lo más coherentemente posible con el Evangelio, que nuestra espiritualidad sea realmente liberadora para nosotros y para las comunidades en que trabajamos. Y como dijo Martin Lutero en una hora difícil: “Dios me (nos) ayude”


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